lunes, 8 de julio de 2013

LOS OBJETOS MÁS CONTAMINADOS QUE UTILIZAMOS A DIARIO

María del Mar Monsalve
Escrito para el Boletín de Suiza Lab

Vivimos rodeados de contaminación. En promedio, las personas en edad laboral pasamos 35% del día en las oficinas y 10% movilizándonos. Es decir, casi la mitad de nuestras vidas está expuesta a un alto índice de bacterias y suciedad que compartimos con los miles de personas que hacen uso de cosas comunes como los microbuses, barandas, picaportes o puertas con jale y empuje, cajeros electrónicos, carritos de compras en supermercados, etc. Adicionalmente, en las oficinas compartimos teclado y mouse de computadora, sillas, lapiceros, entre otras herramientas de trabajo. Todo altamente inseguro.

El riesgo aumenta cuando tenemos alimentos alrededor. Es típico tener una fruta, maní, galletas entre otras comidas junto a la laptop, por ejemplo. Pero, ¿Cuántos de nosotros nos lavamos las manos entre el uso de la computadora y la comida?

Cuando de comer se trata y el hambre es voraz, no hay asepsia que valga. En la calle podemos comer todo lo que veamos. Inclusive, los lugares en los que usualmente comemos se utilizan pinzas de pan, condimenteros y salseros entre otros objetos sucios. Ahora, ¿Crees que esa rodajita de naranja en el vaso de vodka está 100% comestible?

¿Estamos seguros en casa?
La respuesta más común podría ser sí. Sin embargo, aunque se limpien y desinfecten constantemente los objetos, basta con traer los zapatos socios, poner la cartera, el control remoto, las llaves o el celular en la cama o mesa del comedor para contaminar todo. El no lavarse las manos antes y después de utilizar el baño es también una muy mala costumbre que podría afectar a todos los miembros de la casa por más limpio que parezca el hogar. Incluso el interruptor de luz y el timbre contiene gran cantidad de bacterias.

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